Suzano celebra 48 años de historia en Aracruz

Con 36 años de trayectoria en la compañía, Dênis Pegoretti fue testigo de la evolución tecnológica y organizacional de la unidad, una historia que también transformó la vida de su familia.

La unidad de Suzano en Aracruz, en el estado brasileño de Espírito Santo, cumple 48 años de actividad en 2026. Desde su inauguración, el 31 de octubre de 1978, la planta ha atravesado importantes transformaciones industriales y tecnológicas, consolidando su vínculo con la comunidad local y su contribución al desarrollo de la región.

Actualmente, la operación reúne a cerca de 4.800 personas, entre colaboradores propios y contratistas, y tiene capacidad para producir 2,3 millones de toneladas de celulosa al año. En 2025, incorporó una fábrica de papel tissue, resultado de una inversión de aproximadamente US$ 119 millones, que sumó una nueva etapa a la cadena productiva de Suzano en el estado.

Pero detrás de esta evolución también hay historias personales que reflejan el impacto de la compañía a lo largo del tiempo. Una de ellas es la de Dênis Pegoretti, operador de panel del área de Secado, cuya trayectoria profesional está estrechamente vinculada con la historia de la unidad.

Dênis ingresó a Suzano el 3 de septiembre de 1990, luego de participar en un proceso de selección para trabajar en el área del patio de madera. Su primer puesto fue en Mantenimiento, como lubricador industrial. Desde entonces, encontró en la compañía una oportunidad para transformar su vida y la de su familia.

A lo largo de estos 36 años, completó sus estudios técnicos, se graduó, realizó un posgrado, construyó su casa y formó su familia. También pudo contribuir a financiar los estudios universitarios de su hermana y acompañar la educación de su hijo.

«Mi mayor motivación era que veía en la empresa un punto de inflexión en mi vida y en la de mi familia. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Estoy seguro de que, gracias a la planta, pude cambiar mi historia, la de mi hermana y la de mi familia», cuenta Dênis.

Hombre sentado en una sala de control industrial rodeado de monitores y pantallas de vigilancia, con el logotipo de Suzano visible.

Una planta en constante transformación

Durante más de tres décadas, Dênis acompañó distintas etapas de la operación, entre ellas la puesta en marcha de la Fábrica B, los cambios derivados de las fusiones empresariales que dieron origen a Fibria y, posteriormente, a Suzano, además de importantes avances tecnológicos.

Una de las transformaciones que más recuerda es la evolución de los equipos y las tecnologías de producción. En la Fábrica A conoció una máquina que operaba a 100 metros por minuto, con rodillos de acero. Más adelante, en la Fábrica C, pudo acompañar la incorporación de una tecnología capaz de alcanzar los 200 metros por minuto, con prensa de zapata.

La puesta en marcha de la línea de papel tissue también representa, desde su perspectiva, un hito en la evolución industrial de la unidad, al incorporar nuevas tecnologías, mejorar la productividad y diversificar la producción.

A lo largo de su carrera, Dênis se desempeñó como lubricador industrial, inspector de equipos, mecánico, operador mantenedor y operador de la parte húmeda de la máquina de secado, hasta llegar a su posición actual como operador de panel. La experiencia adquirida en diferentes áreas le permitió comprender mejor el funcionamiento de los equipos y tomar decisiones en el día a día de la operación.

Hoy, una de sus principales prioridades es compartir ese conocimiento con quienes se están incorporando a la compañía.

«Con la experiencia adquirida a lo largo del tiempo, mi preocupación es transmitir estos conocimientos a los operadores y futuros operadores, para contribuir a la formación de los profesionales que garantizarán el presente y el futuro de Suzano», afirma.

Para Fabrício José da Silva, director de Operaciones de Suzano en Aracruz, la celebración de los 48 años es una oportunidad para reconocer a quienes formaron parte de este recorrido y destacar la importancia de la unidad para el desarrollo de la región.

La planta de Aracruz contribuyó a posicionar a la industria brasileña de celulosa en el escenario internacional y se consolidó como una referencia en tecnología y excelencia operacional.

«La unidad atravesó grandes transformaciones, acompañó la evolución de la industria y construyó un vínculo importante con el municipio y con el estado de Espírito Santo. Esta historia es el resultado del trabajo de muchas generaciones de profesionales, y cada persona que formó o forma parte de Suzano tiene su nombre en este logro. Las grandes conquistas se construyen a través de las personas. Por eso, reconocemos a quienes comenzaron este camino, a quienes hoy lo continúan y a quienes se están incorporando y desarrollando en la compañía. Seguimos invirtiendo, innovando y trabajando para generar valor para la región y las personas», destaca Fabrício.

Una historia construida por personas

La evolución de Suzano en Aracruz también está vinculada con las oportunidades de crecimiento profesional y el desarrollo de un entorno de trabajo que promueve la inclusión y la diversidad.

Dênis destaca el recorrido de diferentes líderes que desarrollaron sus carreras en la región, así como las iniciativas orientadas a la inclusión de personas con discapacidad y a la valoración de la diversidad. También resalta la importancia que tiene la seguridad en la operación, un aspecto presente en las actividades cotidianas y en las conversaciones semanales que lleva adelante el equipo industrial.

Al recordar su trayectoria, el colaborador resume sus sentimientos en cuatro palabras: realización, gratitud, desafío y felicidad. Para él, celebrar los 48 años de la unidad significa reconocer no solo la evolución de una planta industrial, sino también las oportunidades que generó para miles de personas a lo largo del tiempo.

«Hoy, formar parte de la historia de la unidad de Suzano en Aracruz es motivo de mucho orgullo y gratitud por todo lo que soy, por lo que tengo y por lo que construí a lo largo de estos años, en un entorno desafiante, de excelencia y en constante evolución», concluye Dênis Pegoretti.